Por Qué no escribo nada los fines de Semana

11 de noviembre de 2007

Como es habitual en el blog es que se suban mínimo 1 entrada a la semana, pero creo que se han dado cuenta, lo fines de semana nunca escribo nada, les contare porque.




Gracias a que el Pastor Culión me presto su cámara Lumix, tome fotos de mi trabajo, aquel hombre repugnante de seguridad en un bar de Salsa, acostumbrado a traquetos, ladrones y mujeres de no muy buena reputación que trae esta música, hecha para aquellos seres de la sociedad que aun el hombre niega su existencia, seres que luchan entre ellos por un sorbo de trago, o son capaces de matar por la estupidez mas grande.

Pero no significa que el trabajo sea malo, todo lo contrario es un buen trabajo, el turno es bien pago, y además las cosas que uno puede aprender de aquellos seres es impresionantes, tanto así que muchas, pero muchas cosas que se, las he aprendido de estos seres; mi grupo de trabajo es muy "bakano", nos contamos historias y nos divertimos mientras pasan las horas lentamente.

Pero como es mi jornada de trabajo???????

Mi hora de entrada en a las 7 pm (Jueves, Viernes, Sábado), comúnmente llego un poco tarde pero me siento en una baranda bajita que hay en el negocio del lado, pasa el tiempo hablando con uno y el otro hasta que toca trabajar, a eso de las 9 de la noche empiezan a llegar los primeros clientes, hay que requisar, revisar que en las maletas y bolsas no entren ni trago ni armas, de allí en la misma rutina de requisar y mirar que preferiblemente entren parejas, cuando llegan hombres solos, siempre es la misma rutina:

"El Ingreso es solo con parejita Bakan",

La mayoría siempre dice:

“no, es que me están esperando unos amigos”

Ahí es cuando entra la segunda frase característica:

“Bakan si está buscando a alguien llámelo al celular, dígale que salga y lo dejo entrar”

Quien en verdad tiene a alguien adentro llama y llama hasta que le contestan, pero el que no, empieza esas suplicas saca la piedra:

“Venga bakan, colabóreme, mire que no me contestan, todo bien yo le dejo la cedula*, hay bakan no sea así, déjeme entrar que eso nadie se da cuenta, y un largo etc.”

De ahí hasta las dos y media que hay que sacar a la personas del negocio, en Bogotá, los bares solo tienen permiso para funcionar hasta la tres de la mañana, pero a las tres no puede haber nadie adentro, o si no eso representa buen dinero, por el sellamiento y el comparendo o multa, hay que rogarle a la gran mayoría para que salga, luego de sacar a las personas, mi jefe Javier se encarga de cerrar, mientras tanto yo me voy al “amanecedéro” (que son bares con papeles de club privado), en donde la rutina de los hombres solos es mucho más frecuente.

Hay jugando tapita (destapar las cervezas sin botar las tapas y aquel que le salga el numero más pequeño es el que paga), con mis compañeros de trabajo mientras llega la hora de sacar a las personas y llegar a mi casa en un promedio de 7:30 a 8:30 de la mañana.

Luego de un largo y no muy completo relato les muestro las fotos:

presentación en Flickr

By Nihiko